Sierra Chincua, el santuario de las mariposas monarca.
Fue una aventura increíble. Nos despertamos temprano, a las 4:45 a.m., para disfrutar del amanecer de las mariposas monarca. Para nuestra sorpresa, el alba que iluminaba los pueblos de nuestro camino, ya había hecho que valiera la pena emprender este viaje.
Para llegar al santuario era necesario pasar por varios pueblos, algunos de ellos fueron Zitácuaro, Ocampo y Agangüeo. Rodeamos una sierra por una carretera un poco estrecha y después nos adentramos en un bosque por un camino bastante accidentado. Estacionamos nuestros coches y nos acercamos hacia el acceso principal del santuario.
Pagamos $30.00 por persona para poder ingresar y nos asignaron una guía que nos llevo a lo largo del camino. Era posible rentar un caballo para llegar al santuario pero decidimos valernos de nuestras propias piernas para poder andar por caminos donde el bosque se hacia más denso y los caminos más estrechos.
Mientras nos acercábamos a la guarida de las monarcas disfrutábamos de un paisaje hermoso. A nuestra derecha la sierra se erigía llena de árboles, a nuestra izquierda se observaba una frondosa llanura vigilada por lejanas montañas.
Nuestra guía con una seña nos hizo la indicación de que guardáramos silencio. Al rodear una gran roca miramos lo que ya habíamos advertido. Algunos árboles de ramas con cientos de hojas de colores naranja y negro se mecían con el fresco viento michoacano. Se desprendían y se volvían a colocar en otros árboles desafiando a la naturaleza. Las monarcas nos contemplaban dándonos la bienvenida desde todo lo que nos rodeaba. Algunas pocas se acercaban y se colocaban sobre nuestra ropa y nuestras cabezas. Nos detuvimos en silencio, las observamos y continuamos, aún no llegábamos a su santuario.
Seguimos ascendiendo por la montaña. Llegamos finalmente a un cruce de dos caminos, uno se adentraba en el bosque y otro se acercaba hacia las faldas de la montaña. En esta bifurcación había una pareja de ancianos Chincuas que nos ofreció llevarnos al santuario con el compromiso de que guardáramos silencio. Caminamos lentamente a lado de una pequeña corriente de agua. El viejo que nos guiaba pidió que nos acercáramos y señalo con la mano hacia abajo donde el bosque ya no era bosque.
Los árboles que sostenían a las mariposas eran alumbrados con el va y ven de las nubes. El éxodo desde sus ramas se anunciaba con los rayos del sol y el tormentoso toque de queda, con las nubes que ocultaban a la luz.
Permanecimos sentados por un buen rato, pensábamos en el largo trayecto que estas mariposas monarcas emprendían para llegar a calentarse a La Sierra Michoacana de Chincua. Llegaban desde Canadá, recorriendo Estados Unidos y el norte de México. Estarían en Chincua algunas semanas más apareándose y saldrían para llegar al sur de Estados Unidos. Los machos en el camino morirían, dejando su legado volando por los cielos. Legado que año con año regresaría siempre a esta sierra.
Comentarios
Un comentario en Sierra Chincua, el santuario de las mariposas monarca.
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Pamela en Vie, 19th Jun 2009 6:48
Las mariposas monarcas son una de las bellezas naturales que muy pocas veces podemos apreciar en México, ojala algún día te animes a venir por que es un espectáculo ver tantas mariposas de diferentes especies…
Solo que debes venir super equipado y con muchas ganas de caminar por que el trayecto es larguísimo…
Y cuando termines no te olvides de comerte una rica quesadilla son buenisimas….
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